El desafío de la creación
CARA A CARA (PERIÓDICO EL UNIVERSAL, SECCIÓN “NUESTRO MUNDO”, 8 DE ABRIL DE 2001)
PARA EL ARQUITECTO ABRAHAM ZABLUDOVSKY ALGUNOS EDIFICIOS HABLAN, OTROS CANTAN Y OTROS CALLAN
El arquitecto mexicano Abraham Zabludovsky (1924) estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM.
Trabajó en el taller del arquitecto Mario Pani y ha realizado una extensa labor profesional en México y en el extranjero, proyectando y construyendo algunas veces en sociedad con otros colegas como Teodoro González de León, más de 200 obras.
Algunas de las más relevantes son: Auditorio Nacional, remodelación, y ampliación, ciudad de México (1990); Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo, ciudad de México (1991); El Colegio de México, DF (1975); Conjunto Habitacional Torres de Mixcoac, DF (1967); Conjunto Habitacional La Cantera, ciudad de México (1992); Auditorio del Estado, Guanajuato (1991); Teatro de la Ciudad, Aguascalientes, (1991); Biblioteca México en la Ciudadela, DF (1988); edificio de oficinas en Santa Fe, ciudad de México (1999).
Multipremiado, las obras del arquitecto Zabludovsky hace tiempo que están “haciendo Ciudad” en las calles, en los barrios, en las colonias de la República Mexicana, en los edificios públicos, de espectáculo, de gobierno, de vivienda y educación.
¿QUÉ ES PARA USTED LA ARQUITECTURA?
Al cabo de los años cada vez me es más difícil tratar de interpretar todos los elementos que intervienen en el proceso arquitectónico. Debo decir que la arquitectura es una actividad sumamente complicada. Uno llega a entender que el objeto arquitectónico está en el espacio y tiene todas las condicionantes de una obra artística, es decir, tiene claroscuros, tiene proporción, color, contraste, ritmo. La arquitectura se distingue de las otras artes plásticas en el sentido de su utilidad. La arquitectura debe servir. Es la actividad que se ocupa de confinar un espacio para que lo habite el hombre. En la arquitectura intervienen muchos factores: el individuo, el grupo social, el lugar, el clima, la economía y no hay que olvidar un elemento que a veces menospreciamos los arquitectos: el costo. No se puede hacer vivienda sin recuperar la inversión. No hay Estado en el mundo que regale la vivienda. Además de la complejidad de la arquitectura, yo subrayaría la gran emoción de abordarla y el enorme desafío que significa la creación. El proceso de diseño arquitectónico se compone básicamente de tres aspectos: 1) La existencia del programa, ya que la arquitectura es una actividad que no se ejerce por simple deseo personal, sino por encargo expreso. 2) La existencia del lugar y 3) La memoria del autor consciente o inconsciente (la memoria histórica). Los edificios pueden hablar, cantar o guardar silencio frente al espectador, todo dependerá del diálogo que se establezca entre ambos. Al ignorante pocas cosas pueden seducirle. Me parece fundamental que el arquitecto se cultive. París no es el mismo después de haber leído “Los Tres Mosqueteros”. Invertir en conocimientos produce siempre los mejores intereses. Mi madre solía recomendarnos a mi hermana Elena, a Jacobo y a mí que invirtiéramos en conocimientos, que la fortuna que se queda en la mente siempre se archiva y no se pierde. Nuestra casa estaba repleta de libros, mi padre era un hombre de vasta cultura. Recuerdo que mi padre nos llevaba los domingos al mercado de La Lagunilla a comprar libros de viejo, en esos años leí a Emilio Salgari, Julio Verne, Alejandro Dumas. El arquitecto debe mirar con atención: la memoria histórica se parece a un gran almacén donde se van guardando las experiencias vividas. Finalmente el arquitecto creará realidades a partir de lo que conoce.
¿CÓMO SE SIENTE ANTE SU OBRA?
Me siento con ganas de comenzar una nueva. De las realizadas hay muchas por las que francamente no vuelvo a pasar.
¿POR QUÉ?
Porque no están como imaginé que debían estar.
¿EN SU MOMENTO LE GUSTARON?
Puedo decir con toda honestidad que no he empezado nunca una obra que no consideré que estuviera bien. El problema es que los resultados finales son los que pueden no satisfacerme. Ahora, desde luego, con las animaciones por computadora las cosas se facilitan, pero nada es igual al objeto construido. El objeto construido tiene un elemento fundamental: la escala y la escala jamás miente. Mi vida ha tenido altas y bajas, momentos de frustración, pero también muchos de satisfacción. Es cierto, hay obras mías por las que no me gusta pasar, pero hay otras que me alegran cuando las veo repletas de gente cumpliendo su función. Cuando veo que lo que imaginé se ha logrado, al menos en gran parte, suelo sentir que pasé sin dejar desapercibida mi presencia en cierto momento. Un doctor amigo mío suele bromear cuando dice que él suele enterrar sus errores… ¡los míos desafortunadamente están a la vista!
FRENTE A UN EDIFICIO PÚBLICO ¿CUÁL ES SU CONCEPCIÓN? USTED HA REALIZADO MÚLTIPLES EDIFICIOS PÚBLICOS.
Los edificios públicos se hacen por lo general una sola vez en la vida. Además no se hacen regularmente. Por lo tanto: el edificio público debe tener una dignidad, a la manera de la gran arquitectura del pasado. No se trata de copiarla, sino de dignificar la arquitectura, rendirle tributo. Hay edificios que ciertamente tienen funciones históricas.
¿EL AUDITORIO NACIONAL LE SATISFACE COMO OBRA ARQUITECTÓNICA? SUELE ELOGIARSE LA ACÚSTICA DEL RECINTO.
El auditorio Nacional tiene grandes dimensiones porque alberga a 10 mil personas. Por su tamaño el Auditorio impacta, pero no quiere decir que haya buscado preconcebidamente tales volúmenes. Ahí se dieron sumas matemáticas, en relación a cuánto espacio ocupa una persona para circular, además de los reglamentos que indican cuántas escaleras debe haber, las dimensiones de los camerinos, los foros, y al sumar los espacios se llega al volumen del Auditorio Nacional. Con el Museo Rufino Tamayo sucedió exactamente lo contrario: se trató de minimizar la presencia de la obra en el bosque de Chapultepec. Hubo mucha oposición debido a que no querían que se construyera un museo en el bosque de Chapultepec; por lo tanto el edificio está enterrado en la mitad de su volumen, el edificio está cubierto de pasto, está además escalonado sobre el paisaje, con el objeto de minimizar su impacto en el bosque. El tiempo ha demostrado que la concepción que se tuvo fue la adecuada.
¿Y EN CUANTO A LA ACÚSTICA DEL AUDITORIO NACIONAL?
No hay que olvidar que un recinto debe estar adaptado a su objetivo particular. Si se trata de un teatro de drama o de comedia, debe tener la capacidad que da la voz humana. Si es un teatro de música de cámara, debe tener la capacidad que dan los instrumentos de la música de cámara. Si es un teatro de concierto, tiene que estar adecuado a una orquesta sinfónica. Si es un teatro de ópera, no puede rebasar la cantidad de 3 mil a 3 mil 500 personas: esto no sucede en el Metropolitan Opera House en Nueva York, el más importante del mundo. Si estamos ante un teatro de 10 mil personas, para las grandes masas todo debe lograrse a partir de elementos electrónicos. En general puedo decir que el Auditorio Nacional sí me satisface, pero prefiero la Unidad de La Cantera en Ciudad Universitaria. Me satisface enormemente, porque la vivienda ha sido para mí una de las motivaciones más importantes de mi trayectoria. No imagina lo bien que me reciben los usuarios de la unidad cada vez que los visito. Son departamentos de 50 metros cuadrados que cuidan mejor que cualquier edificio de la Lomas. Tienen un gran orgullo de estar ahí.
¿QUÉ ES LA CIUDAD PARA USTED ARQUITECTO ZABLUDOVSKY? “HACER CIUDAD” ES UN TÉRMINO QUE USTED EMPELA.
En la ciudad el hombre habita, trabaja, se recrea y se comunica. El gran atractivo de la ciudad es justamente esta interacción que la convierte en un elemento vivo y dinámico. Considero que la ciudad ha rebasado el limitado campo del arquitecto. La ciudad la construyen muchas personas: los inmigrantes, aquellos que no observan el control natal, los políticos en turno, los atractivos económicos, en fin, una serie de elementos que nos rebasan a todos. Lo único que los arquitectos podemos hacer son pequeños pedazos de ciudad. En la arquitectura la voluntad del hombre asume una forma visible.
PERO USTED, A DECIR VERDAD, HA HECHO MÁS QUE PEQUEÑOS PEDAZOS DE CIUDAD.
No dejan de ser trozos que unidos son representativos de cierta labor arquitectónica. Esto se logra con los teatros. Los teatros sin duda forman ciudad, porque se transforman en lugares de encuentro. Fue un enorme acierto que en la época de Porfirio Díaz se construyera un teatro en cada ciudad. Alrededor del teatro hay vida, hay crítica, hay polémica, hay vigor.
¡QUÉ ES LO QUE REPRESENTA SU ARQUITECTURA?
Una de mis preocupaciones básicas es que considero que la arquitectura debe hacerse para durar. De ahí mi búsqueda de los tabiques aparentes, las piedras y sobre todo el encuentro que he tenido con el elemento característico de nuestra época: el concreto. El concreto armado que es moldeable y durable. Pero tenía el problema de que el concreto no es fácil de trabajar, necesita una mano de obra sofisticada. Por lo tanto llegué a ciertos experimentos para tratar de sustituir la mano de obra sofisticada, con una mano de obra más adaptable a nuestras condiciones, y para lograrlo cambiamos ciertos componentes del concreto y agregamos piedra, arena y mármol. Esto nos dio lo que se conoce como grano martelinado que se dice que inclusive ya formó un estilo, un lenguaje propio caracterizado por la revalorización del muro y la búsqueda de texturas perdurables.
¿HAY ALGO QUE ALTERE EL RESULTADO FINAL DE SUS OBRAS?
La arquitectura es un trabajo colectivo. Puedo imaginar o proyectar la mejor arquitectura del mundo, pero debo considerar que se hace con personas, con dinero, con posibilidades, con instrucciones. Imagine una sinfonía mal interpretada.
¿ES DECIR QUE LAS OBRAS ARQUITECTÓNICAS PUEDEN TAMBIÉN DESAFINAR?
Un ejecutor o arquitecto incapaz es peor que un violín desafinado.