October 12 de 1997

Mario Benedetti - ¿Y qué me dicen de la globalización de la frivolidad?

Por Cristina Pérez-Stadelmann - Entrevistas Imprimir

PERIÓDICO EXCÉLSIOR, SECCIÓN EL BÚHO, 12 DE OCTUBRE DE 1997

“LA POLÍTICA ES UNA FORMA DE AMOR, PERO NO VICEVERSA, POR ALGO EN EL AMOR ES MUCHO MÁS FÁCIL TENER EL CORAZÓN CALIENTE QUE LA CABEZA FRÍA”
MARIO BENEDETTI

CRISTINA PÉREZ STADELMANN

Según se ha escrito: “Uno de los cuentistas más importantes de nuestra lengua y de nuestro siglo” está en México. El motivo: “Andamios”, su más reciente novela. Cuento, novela, poesía, ensayos, critica literaria, teatro, periodismo y canción, sustentan la obra de Mario Benedetti, quien naciera en 1920 en Uruguay. Hijo de Brenno Benedetti (”químico y buena gente”, al que su suegra reclamaba sus ideas políticas, su pasión por la historia y sus ansias de viajar) y de Matilde Benedetti (”una gran lectora de diarios y revistas”) fue el primogénito; después le seguirá su hermano Raúl. Desarrolló sus primeros estudios en el Colegio Alemán de Montevideo hasta que tuvo la edad para comenzar a trabajar.

Aprovecha su destreza para los números y trabaja como auxiliar de contabilidad, cajero y taquígrafo en Will L. Smith. Años más tarde, Will L. Smith será precisamente el escenario donde Martín Santomé y Laura Avellaneda, personajes centrales de “La tregua” se conozcan. “Los Benedetti (Brenno y Matilde) ingresan a la escuela Logosófica en 1933, y al año siguiente lo hará Mario. En la Escuela conocen y se hacen amigos de otra familia, los López. Rodrigo López es pintor, y bastante bueno, y se hará amigo de Brenno. Los López tienen una hija casi de la edad de Mario que se llama Luz. Andando el tiempo, Brenno se hará un “habitué” del taller López, y Mario un “habitué” de Luz”, según escribe Mario Paoletti en “El Aguafiestas, la biografía”.

Mario Benedetti viaja a Buenos Aires, y comenzará a escribir la poesía que mandará a Luz. Con el tiempo la mayor parte de esos poemas aparecerán en “La víspera indeleble”, primer libro financiado por el autor. Más tarde, se enfermará de tifus, “que andando el tiempo fue la causa de mi asma, que terminó por volverse crónica”. En 1945 ingresa en La Industrial Francisco Piría S.A., en donde permanecerá quince años hasta 1960, año en que escribe “La tregua” obra fundamental en la narrativa benedettiana. Ya para entonces anteceden a “La tregua: La víspera indeleble” (1945, poesía), “Sólo mientras tanto” (1950, poesía), “Poemas de la oficina” (1956, de gran éxito), “Peripecia y novela” (1948, crítica literaria), “Marcel Proust y otros ensayos” (1951), “El país de la cola de paja” (1960, ensayo) y “Reportaje” (1958, teatro), “Quién de nosotros” (193, novela), “Montevideanos” (1959, cuentos).

A los 26 años se casará con Luz: “Es que casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre parecía una buena inversión”. En 1959 viajará como becario de la American Council Of Education a Estados Unidos, permanecerá ahí cinco meses. Lo que más le sorprendió de la experiencia norteamericana, debut y despedida -nunca más tendrá una visa de entrada-, son los abismos raciales, que serán de gran importancia en su formación política. El año 1974 marca su primer exilio a Buenos Aires, al que le seguirán, Cuba, Perú y España; cuando Mario Benedetti llega a Madrid, tiene 60 años; sacando cuentas, han transcurrido once años de exilio antes de que pise de nuevo su tierra Montevideo, Uruguay (1985) ya para quedarse en definitiva. “yo tenía bastante facilidad para los números -comenta en entrevista-, para las matemáticas, me gané la vida mucho tiempo siendo contable, todos me aconsejaban que siguiera ingeniería, arquitectura o algo así, pero además de que no pude seguir una carrera me gustaban más las letras. Durante los años de exilio publicará: “Primavera con una esquina rota” (1982, novela), “Con y sin nostalgia” (1977. cuentos), “Geografías” (cuentos, 1984), “Cuentos” (1982, antología), “Poemas de otros” (1974), “La casa y el ladrillo” (1977, poemas), “Viento del exilio” (1981, poemas), “Pedro y el Capitán” (1979, teatro). Ya en Montevideo, de regreso del exilio, en 1985 publicará: “Cuentos completos” (1986), “Recuerdos olvidados” (1986, cuentos), “Despistes y franquezas” (1989, cuentos), “Las soledades de Babel” (1991, poemas), “La borra del café” (1992, novela), “El olvido está lleno de memoria” (1995, poesía), “El amor, las mujeres y la vida” (1995, poemas), “Andamios” (1997).

Benedetti, quien dice que “el azar es un dios con minúscula”, comentó haber estado dos veces cerca de la muerte: “la primera, la noche que en casa de un amigo de toda la vida, comí una ensalada que tenía nuez, indetectable a simple vista, mi alergia fue fulminante. La segunda, en el trayecto del departamento que tenía en Perú hacia el aeropuerto”.

-CUANDO DIJO QUE LAS TORRES DE LOS AEROPUERTOS LE PARECEN MARAVILLOSAS…”

-Sí… -y recuerda-: Tocaron el timbre de la portería y preguntaron por mí, eran dos hombres que me indicaban que tenía una hora para irme del país. Tomé una maleta, metí lo que pude y salimos hacia la calle. Me llevaron en un auto con policías, por caminos de tierra y no por carretera. Lo lógico es que si me llevaban por esos caminos, me iban a matar, porque así lo hacían. Cuando vi la torre del aeropuerto, ahí sí que dije: “Bueno, parece que esta vez no me toca”.

-¿CÓMO FUE EL PROCESO DE PUBLICACIÓN DE “LA TREGUA”?

-Recién escrita en 1960 la mandé al concurso Losada, con seudónimo y cerrado en un sobre con lacre, y bueno, después cuando la reclamé (no saqué nada, ni mención ni nada) me la devolvieron con el lacre intacto… ni la habían leído. Muchos años después, cuando se hizo la película y en quince días salieron tres ediciones, en Buenos Aires, de “La tregua”, conocí por fin a Losada en una librería, y me dice: “¿Cómo nos ha hecho eso Benedetti? ¿Cómo no nos dio “La Tregua”?”, a lo que yo le respondí: “¡Pero cómo no, si Losada fue la primera editorial a la que se la hice llegar y ustedes me la mandaron sin abrir!”… No lo podría creer.

-AHORA “LA TREGUA” VA EN LA 125ª EDICIÓN.

-Pues sí, qué se le va a hacer…

-SI ERNESTO CHE GUEVARA RECOMENDABA QUE LAS GUERRILLAS DEBÍAN HACERSE DESDE EL CAMPO, ¿POR QUÉ LOS TUPAMAROS DECIDIERON PARTIR DESDE LA CIUDAD?

-Lo que pasa en el caso de los tupamaros, es que el campo nuestro es el menos apto para una guerrilla, porque es muy llano, prácticamente sin montañas, muy apto para la cría de ganado y para la agricultura, pero no para lo otro. Par la guerrilla hay que tener bosques y selvas donde ocultarse, como los tuvieron en Cuba o en Nicaragua… los tupamaros imaginaron que su selva podía ser la ciudad.

-¿CUÁL FUE SU EXPERIENCIA CUANDO ESCRIBIÓ TEATRO?

-Lo que pasa es que en un género como el teatro me siento mucho menos seguro, escribí cuatro obras de teatro; y una sola, Pedro y el capitán, ha tenido fortuna, pero de las otras nadie se acuerda, yo tampoco y espero no acordarme porque eran malas.

-ALGUNA VEZ MENCIONÓ LA INFLUENCIA DE LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO, LA POESÍA DE LA SENCILLEZ SEGÚN SUS PALABRAS.

-Cuando empecé a escribir poesía, la poesía se escribía en el Río de la Plata, no sólo la uruguaya sino también la argentina trataba temas sobre todo muy misteriosos, muy esotéricos, sin prejuicio de que yo estime mucho esos poemas, de lo que sí estaba seguro era de que no iba a ir por ese camino como poeta. El primer poeta que me conmovió fue un argentino de nombre Valdomero Fernández Moreno, un poeta injustamente olvidado (ahora va a salir una antología que hice de él, en la Argentina), un poeta excelente, que trataba temas cotidianos, una poesía sencilla, clara. Para mí fue muy importante ver a un tipo que, aunque escribía en forma sencilla, era poeta… y muy buen poeta. Después descubrí a Machado, que era mejor poeta todavía que Fernández Moreno y más tarde descubrí a Martí. Ésos son los tres poetas que me animaron a una poesía digamos más cotidiana, sin prejuicio de que de vez en cuando me sale un poema bastante esotérico a mí también.

-¿Y CUANDO LOS POETAS COMIENZAN A ESCRIBIR CANCIONES Y PABLO MILANÉS, ALBERTO FAVERO, NACHA GUEVARA, JOAN MANUEL SERRAT, COMIENZAN A CANTAR SUS POEMAS?

-Pienso que es algo que ha beneficiado a los poetas y a los cantantes. Escribir letras para canciones ha sido un reto, sobre todo porque las letras que se cantan no son poesía. Los cantantes las quieren con rima, en medidas bastante clásicas, porque es la forma que se presta más para la canción. Los poetas que escriben tienen más práctica que los cantantes para hacer letras. Por un lado fue benéfico para los cantantes que las canciones hayan salido, digamos, mejor, y por otra parte los cantantes han beneficiado al poeta porque han difundido su obra poética… porque, claro, una canción, si tiene éxito, llega a más gente que la poesía.

-¿ME PERMITE LEERLE UN DIÁLOGO DE “EL CUMPLEAÑOS DE JUAN ÁNGEL” CON EL FIN DE HACERLE LA ÚLTIMA PREGUNTA?
“- Rolando
-Sí, te oigo.
-¿Alguna vez viajaste en ferrocarril con otra personas sentada frente, cada uno en su ventanilla?
-Creo que sí. Ahora no recuerdo la ocasión precisa. ¿A qué viene eso?
-No te fijaste que si las dos personas se ponen a comentar el paisaje que ven, el comentario del que mira hacia delante no es exactamente el mismo que el del que mira hacia atrás? (…)
-Me fascina ese paisaje vertiginoso que corre a mi lado, pero en dirección contraria. Pero cuando voy sentada hacia delante, me parece que el paisaje viene hacia mí, me siento optimista, que sé yo.
-¿Y si vas mirando hacia atrás?
-Me parece que el paisaje se va, se diluye, se muere. Francamente me deprime”

-¿HACIA DÓNDE SE SENTARÍA USTED, SEÑOR BENEDETTI, EN ESE MISMO VAGÓN, MIRANDO POR LA VENTANILLA LO QUE VIENE O LO QUE SE VA?

-Lo que viene… yo prefiero siempre mirar hacia delante.


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