December 26 de 2006

Veneno que fascina

Por Cristina Pérez-Stadelmann - Cuentos Imprimir

NI EN SUEÑOS CON UN CRÍTICO
(Pp. 13-14)

Haciendo un repaso de los artículos que publicas cada domingo, descubrí por qué no me desnudo contigo; eres fundamentalmente un crítico.
Supongo que al principio ansioso (como ante un nuevo libro), rasgarías la envoltura de plástico (equivalente a mi ropaje, blusa, falda, medias y todo lo que cubre). Ahora, vamos a suponer que mi ropa interior (equivalente a a aquello que a uno lo va predisponiendo (como tipo de letra o calidad de Papel) no fuera la adecuada, mucho menos sensual: ‘primer tache’. Ya desnudos comenzarías a buscar, a desmenuzar cicatrices, arrugas, estrías, partes flácidas, probables vellos en las axilas o las piernas. La piel está seca “esta mujer definitivamente no usa cremas”; y con los besos “veamos que tal su aliento”. “Querida, necesitas una urgente limpieza bucal”. En el rostro y por la cercanía aparecerían mis puntos negros, segura sesión de limpieza, “¿Ya te lavaste la cara?” ‘cuarto tache’.
Pero, paciencia, no todo está perdido: pasado un rato de prólogos, introducciones y planteamientos del tipo: “Me gustas, te quiero, me encantas, te deseo, me prendes, eres la mujer de mis sueños”, haríamos el amor, y aquí censurarías –cómo no- las palabras femeninas que se van diciendo en el lecho del tipo: “Dime que soy la única, dime que no me olvidarás, dime que lo nuestro no es pasajero”, cursis por supuesto.
Después, listo para la soez reseña (’comme il faut’) comenzarías: “Esta mujer, señores, está llena de lugares comunes, su estilo es pobre, falta de lubricación, carece de verosimilitud y de concordancia semántica específicamente cuando grita, fingió un orgasmo, cero concordancia con lo que había pensado, no se justifica su fama, poco concisa, rollera, fútil, su estilo fatal, llena de queísmos y uso excesivo de exclamaciones, mal construida, carente de ritmo y final pésimo, un verdadero pastiche. Definitivamente no se recomienda su lectura, perderá usted su valioso tiempo”.

Nota: Contigo, criticón, ni en sueños.


Comenta

Cristina Stadelmann
  • Categorías